Sadismo y asco en Mordor: “Zero Charisma”

Zero_Charisma¡Dos entradas en una semana! ¿Podré mantener este ritmo?* En otras ocasiones he hablado de cine rolero (o series, o lo que sea), y me parece interesante revivir vilmente la tradición con Zero Charisma, una película que puede que a algunos os suene por haber sido financiada (al menos en su producción) exitosamente a través del crowdfunding (si bien no tanto su campaña para la postproducción y distribución).

En esta película, un autoritario director de juego, plagado de vicios estereotípicos de la afición y fracasado a más no poder, debe enfrentarse a la invasión de un jugador hipster “guay” y con éxito. Mientras crece la intensidad de su percibida disputa, su vida comienza a hundirse en el barro poco a poco cuando los pilares de su vida, la campaña de rol y… la campaña de rol, comienzan a temblar.

La sinopsis promete, pero esta comedia cojea y no termina de explotar unas escenas que más que inducir a la carcajada despiertan vergüenza ajena…

Los problemas comienzan con cómo se presenta y  cuenta la historia del protagonista (interpretado de forma genial por un más que convincente Sam Eidson), que es un batiburrillo semihumano de tópicos del aficionado al rol y de los narradores más prehistóricos en particular: está gordo, es fan de la música metal, vive encerrado en su mundo imaginario, se pasa el día pintando miniaturas, está obsesionado con su campaña, es severo, inflexible y abusa de su poder, monta una historia sobre raíles sobre la que sus jugadores tienen poco que decidir, ha creado un sistema muy derivativo que pretende publicar, asevera haber tenido ideas que predatan obras célebres y cuyos autores de alguna manera se las robaron, vive en una burbuja temporal cuyo reloj se paró en los ochenta, es socialmente incómodo (así se siente y hace sentirse al resto), se encuentra desorientado por y es huidizo de las féminas, es un pringado, vive en casa de sus padres…

Scott_Zero_Charisma

Justo a este envidiable elenco de rasgos, Scott también adolece de otros defectos personales que bien podrían pertenecer a una lista imaginaria de vicios geeks más general: está obcecado en sus monotemas, es intransigente, sentencioso e intolerante, terco, envidioso, megalómano, egoísta y pagado de sí mismo.

Salvo el manido olor corporal, esta película visita todas las leyendas sobre el rolero/geek más casposo llevadas al paroxismo. No obstante, quiero tranquilizar al lector: esta no es una crítica de un espectador susceptible y consecuentemente malherido que no ha captado que el protagonista no es sino un lienzo sobre el que proyectar de forma jocosa los topicazos de la afición. Es una crítica de un cinéfilo con sentido del humor que espera que emplee esta acumulación de despropósitos para algo, que se articule como mínimo una serie de escenas para reírse de forma desenfadada del hobby o clichés sobre el rol.

No cuenta con la complicidad del espectador, es un ejercicio de sadismo y vergüenza ajena a partes iguales

Esperaba algo en la línea de la magnífica trilogía paródica de Edgar Wright (Shaun of the Dead, Hot Fuzz y World’s End) o, más cercanas temáticamente, la trilogía de The Gamers o la webserie de The Guild. Es decir, comedias producidas con buen hacer por gente que ama el género/afición para espectadores afines, que se ríen con ellos sin denostar.

Sin embargo, en Zero Charisma encontramos sólo parte de estas características: se nota que el guionista y codirector Andrew Mathews es un jugón y, para comprender la película, es obligatorio que la audiencia sea igualmente rolera. Pero el humor es cuanto menos peculiar y no cuenta con la complicidad del espectador, se trata de un ejercicio de sadismo y vergüenza ajena a partes iguales en las que el guión comienza a arrojar excrementos al protagonista hasta que, más que llegar hasta el cuello, se ve anegado y toca fondo.

Zero_Charisma_SC

La historia no experimenta detalladamente con la dicotomía entre el “hipsteresco” intruso ni lanza guiños a la afición, es sólo una acumulación de desgracias potenciadas por la bola de nieve de vicios y defectos del protagonista. Quizá se deba a mi sentido del humor, a la empatía que profeso por los perdedores natos y los underdogs vitales, o a que me repugne regodearme de la repetida desgracia y humillación ajena (soy muy poco alemán, quienes hasta tienen una palabra para ello, Schadenfreude).

Más que hacerme reír, Zero Charisma me ha hecho revolverme incómodo en mi asiento

Las película parece más bien una vendetta del guionista, que utiliza el frankenstein de los vicios roleros que es el protagonista no como instrumento de burla pícara e inteligente para reírse con nosotros, sino para producir una serie de situaciones denigrantes que o bien despertarán la vergüenza ajena o para satisfacer el humor sádico de la audiencia.

Más que hacerme reír, Zero Charisma me ha hecho revolverme incómodo en mi asiento. Y no de la manera de la que las películas con un bien bordado mensaje social, precisamente. Pero repito, puede que se deba a mi forma de entender las comedias y el humor mismo. Juzguen ustedes mismos.

*La respuesta es seguramente, quizá, probablemente a lo mejor no.

3 comentarios

  1. A ver si le puedo echar un ojo, aunque soy una de esas personas que no soportan pasar vergüenza ajena. No sé si sobreviviré.

    PD- Ya tienes link a tu blog en el mío 😉

    01/03/2014 en 7:54 pm

    • Igualmente, había momentos que tenía que pararla y hacer cualquier otra cosa durante un rato. supongo que te resultará un ejercicio… interesante.

      Gracias 😉

      01/03/2014 en 8:53 pm

  2. Pingback: Cine y televisión. The Freak Times 47 | The Freak Times

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